Sobre La Noche
Por Ángel Zuare
El 30 de agosto del 20…, en las instalaciones de la Cineteca Nacional y como parte de las actividades del festival "Macabro", se efectuó una proyección especial que culminó en una revuelta, cobrando la vida de varias personas y severos daños al inmueble. Las autoridades no han revelado los motivos detrás del incidente y la exacta cantidad de muertos y heridos. Algunas opiniones revelan...
En verdad no quería ir, pero Martín insistió tanto en que lo acompañara: "Nos invitaron, Alejandra. Sería una grosería no ir". Así que decidí ir con él a la Cineteca para ver una película de la que no sabía nada. Era parte de la programación de un festival de cine de horror y Martín conocía a sus organizadores. Por lo tanto, había recibido invitaciones.
"La Noche de los Muertos Vivientes"… Había escuchado de esa película, tanto como una persona oye hablar de Chernobyl sin saber ubicarlo en un mapa. "La primera película sobre zombis", dice la cultura popular. La mejor, opinan unos, mientras otros se preguntan por qué aún no la han coloreado digitalmente. A mí no podría interesarme menos.
Antes de entrar Martín me presentó a sus "amigos" y organizadores del festival, refiriéndose a mí como su hermana menor, la que todavía no sabe qué carrera estudiar. Yo le dejaba hablar. "Son personas importantes, Alejandra. Me pueden conectar muy bien en el trabajo, así que no digas una tontería."
Entonces, a través del vestíbulo, sentí la mirada de Mario. Lo miré y él me sonrió a través de su barba de varios días. Estaba recargo en el muro, junto a los baños y con las manos en los bolsillos de la chamarra. Yo asentí con educación y esquivé su mirada...
El festival "Macabro 20.." proyectó "La Noche de los Muertos Vivientes" en su versión original, cortesía del archivo de la Cineteca. Los mismos organizadores del festival comunicaron a las autoridades del recinto que, finalizando la proyección, presentarían un evento especial. Tal vez por eso pocos notaron las extrañas actividades alrededor del lugar...
No me senté con Martín pues tiene la costumbre de compartir sus opiniones durante las películas y en voz alta, como si fuera su deber hacerlo. Me hice tonta comprando palomitas para que él se adelantara con sus "amigos", sabiendo que no me guardaría un asiento.
La sala se llenó totalmente y el único lugar que encontré fue en una de las últimas filas… Junto a Mario. "¿Y tu hermanito?", me preguntó cuando me senté junto a él. "Allá abajo", le respondí.
"Es toda una chinga vivir con él, ¿verdad? No sé por qué dejas que te trate así. Desde la escuela lo hace."
Traté de imaginar cuántos años llevaba Mario en la preparatoria ¿Qué nivel de "fósil" tendría? Por su edad ya debería haberse graduado, sin embargo sólo era un hombretón que seguía en estudiando y con quien compartía algunas clases, como lo hizo Martín en su momento. "Es mi hermano mayor", le dije. "Eso no le quita lo pendejo", me respondió y aproveché que las luces se apagaron para sonreír.
Testigos declararon haber visto a varias personas cruzar descuidadamente la avenida México-Coyoacán, a la altura de la Cineteca y justo frente al hospital de Traumatología. Una de estas personas fue embestida por un vehículo que se dio a la fuga. La víctima, casi inmediatamente, se puso de pie y siguió caminando...
Me intrigaba el interés de Mario; la atención que ponía en la pantalla y la forma en que calló a los que susurraban frente a nosotros dando una fuerte patada en el respaldo del asiento.
Yo sólo quedé impresionada cuando los zombis empezaron a comer. Siempre imaginé que la naturaleza de estos monstruos era comer cerebros o convertir a otras personas en zombis. Ver que en realidad se trataba de algo tan básico como saciar el hambre por carne fresca me hizo sentir asqueada y mareada. Sin duda Mario se dio cuenta porque puso su refresco en mis manos y me obligó a darle un sorbo, preguntándome si me sentía bien. No pude responderle porque entonces escuchamos el primer grito.
Algunas cabezas giraron en la oscuridad cuando surgieron otros alaridos en distintas partes de la sala. Los flashes de las cámaras fotográficas empezaron a iluminar a las figuras que avanzaban lentamente en la oscuridad. Me levanté de mi asiento y traté de ver lo que estaba pasando abajo. Bajé las escaleras junto con otras personas hasta el pasillo a mitad de la sala, donde se había congregado mucha gente con sus cámaras e iluminando la escena a intervalos. Entonces escuché el grito tras de mí. Giré para ver como una mujer era atacada por un hombre que la derribaba al suelo. Entre la oscuridad distinguí que el sujeto vestía un uniforme de enfermero. La gente alrededor decía que sólo era un espectáculo con actores, pero ella gritaba con tanta fuerza... Las cámaras que tomaban fotos incesantemente se detuvieron cuando el enfermero mordió a la mujer en la mejilla, arrancándole un trozo de carne y salpicando con la sangre a nuestro alrededor.
El evento especial era un "performance" realizado por "Zombie Studios" (empresa de efectos especiales, animación y maquillaje) especialmente para esta proyección. Siete actores se presentarían maquillados como zombis para interactuar con el público al final de la función, y aunque los siete actores se reportaron para trabajar, hasta la fecha permanecen desaparecidos...
Las luces se encendieron y la gente gritó más al ver como aquellas personas atacaban al público, sentados todavía en sus butacas o que se habían acercado para fotografiarlos. Caían sobre ellos con golpes torpes y mordidas. Sus ropas mostraban manchas frescas de sangre y tierra, pero lo más aterrador eran sus miradas desorbitadas y los pedazos de carne ensangrentada que colgaban de sus bocas. Entre los gritos empezó el pánico y la gente corrió desesperadamente de un lado a otro de la sala, buscando las salidas de emergencia. Miré a mi alrededor, buscando a Martín o a Mario, pero me vi arrastrada entre la gente. Vi a Martín corriendo hacia la entrada. Grité su nombre e intenté moverme hacia él, pero choqué contra una hilera de butacas y caí sobre ellas. Tal vez me golpeé la cabeza, no sé, pero me costó trabajo levantarme. Resbalé hasta el suelo y al girarme vi a esa cosa frente a mí.
Se sostenía tambaleante sobre sus pies. Su traje estaba raído y desgastado por las costras de tierra oscura que lo cubrían. El cabello negro que nacía de sus sienes y quijada caía hasta sus hombros y la piel de su rostro se había descompuesto, enmarcando la forma natural de su cráneo y sus ojos blancos y acuosos. Abrió su boca, mostrando la falta de lengua en su interior y la sangre que goteaba de ella. Emitió un gruñido estridente y se lanzó sobre mí, dándome solo tiempo de gritar.
Las autoridades de la Cineteca se percataron de la situación cuando la gente empezó a salir atropelladamente de la sala. Sin embargo no pudieron hacer nada para contener la turba. Algunas personas cruzaron el estacionamiento para escapar por la calle Mayorazgo, justo frente al Panteón Xoco cuyo portón principal, por razones desconocidas hasta la fecha, se encontraba abierto...
De repente apareció Mario, embistiendo a esta criatura por un costado y cayendo junto a él sobre la siguiente hilera de butacas. Lo escuché gritar furiosamente y vi sus puños subir y bajar contra la criatura. Yo apenas podía respirar. "¡¡Corre, estúpida!! ¡¡Corre!!", me gritó con tal fuerza que me puse de rodillas y me arrastré hacia la salida. No volteé a ver lo que pasaba. Alcancé la oscuridad del estacionamiento mientras escuchaba como los gritos y maldiciones de Mario se ahogaban por su propio esfuerzo y los alaridos de las criaturas, cada vez en aumento.
No recuerdo si caminé o tomé un taxi para llegar a casa. Cuando llegué mis padres estaban interrogando a Martín sobre mi paradero. No respondí a sus preguntas. No recuerdo haber hablado el resto de la noche.
Los reportes de personas desaparecidas relacionadas con este incidente se cuentan por decenas. Se manejaron oficialmente teorías sobre intoxicación e histeria colectiva, responsabilizando a los organizadores del festival y a trabajadores de la Cineteca. Durante el resto de la noche se mantuvo un cerco policíaco alrededor de la Cineteca, el Hospital de Traumatología y el Panteón Xoco, impidiendo el paso de los medios de comunicación. Sin embargo diversos testigos declararon haber visto grandes columnas de humo surgiendo de los tres lugares mencionados.
A la mañana siguiente intenté localizar a Mario en la escuela y mediante gente que lo conocía. Nadie lo había visto en todo el día. Obtuve su teléfono, pero nadie contestó por más intentos que hice.
"No sé por qué lo hizo", me comentó Martín cuando supo que intentaba localizar a Mario. "Ya estaba afuera, con nosotros. Miró a todos lados y se me quedó viendo, quién sabe por qué. De repente regresó a la sala, sin motivo... Debió estar drogado para hacer esa pende..."
Lo golpeé tan fuerte que cayó sobre la alfombra, sin terminar de hablar...
Noviembre 2008
Hola,
ResponderBorrarMe gustó tu historia.
Saludos